Durante más de tres generaciones la Casa del Rico no sólo ha sido una finca en explotación, sino también un punto de unión familiar en un lugar privilegiado. Un proyecto que adelantaron nuestros bisabuelos, estabilizaron nuestros abuelos, donde educaron a sus diez hijos y en donde crecimos más de treinta nietos y, ahora, más de cincuenta biznietos.

Su situación, clima y altitud le regalaron riqueza a nuestras tierras, calidad a nuestras aguas y mármol y caza a nuestros montes. Mucho después han llegado las energías renovables, el sol y los vientos están de nuestro lado. Qué suerte decir que potencial no falta.

Gestionados por la tercera generación, queremos mantener nuestra casa como lugar de convivencia y ofrecer los servicios de la finca, entre los que se encuentran y en este lugar podrás ver detallados: